sábado, 8 de noviembre de 2008

Y El Ángel Cayó

Que puedo decir sobre esto, tal vez no me retracte de lo que pensé del ángel, ¿Acaso estaba cegado? no lo se, simplemente lo escribí para poder sacar algo de ese amor que existía, ahora solo me queda lamentarme el hecho de haberte hecho caso o ángel caído cual Samael fue bendecido con el más grande honor de ver a Dios y lo desaprovechó con su soberbia al igual que tu utilizaste tus engaños e indecisiones para traerme de vuelta al infierno, maldigo la hora en que caí en aquel velo mentiroso como la niebla afecta a la vista.



Tal vez este sea el fin de una historia que realmente jamás quiero que se escriba hoja alguna, no encuentro el odio, encuentro el rencor en mi corazón, porque, como te había dicho, jamás te podré odiar ángel mio, simplemente tendrías que hacer algo peor como mandarme al infierno más oscuro y temible donde solo Judas se encuentra penando junto con el mismo Lucifer, espero y algún día me logres entender, aquel sentimiento que tristemente guardaré como el último, ya que te comportaste como la misma Babilonia que en el día del juicio debería de derrumbarse.

Utilizo estas grandes y directas palabras para recriminar la gran tristeza y frialdad que lograron albergarse en mi corazón en el momento en que me exiliaste el cielo para mandarme a aquel purgatorio en el cual necesitaré que mis conocidos y familia recen para yo poder salir victorioso y encuentre la luz directa de aquel astro sol como si Dios mismo hablase enfrente de Dante explicándole el por que de la libertad que se nos dio el raciocinio que se adquirió.

Aquí me despido ángel mio, entenderás algún día que lo que sentí en aquellos momentos fue lo peor que pude haber sentido, mi corazón se detuvo, el instante fue tan corto como si el infinito mismo se riera a carcajadas de mi; tu te burlaste de mí y desgraciadamente yo no soy de los que se dejan humillar...

He terminado, ya no existe aquella alfa, tan solo existe el omega...

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